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Erica Garcia en los medios........... Sitio No Oficial de Erica Garcia..............



Clarín.com  »  Edición Domingo 30.12.2001  »  Espectáculos

LA ENCUESTA DE LA SEMANA

Muchas reinas

En el rigor de los números, la encuesta de la semana de Clarín Espectáculos consagró a Erica García como "la voz del rock nacional".
Ella se llevó el 31 por ciento de los votos de los lectores de Clarín, mientras que Mimí Maura obtuvo el 16 por ciento. Sin embargo,
la sorpresa de la encuesta fue que la mayoría (53 por ciento) de los lectores prefirieron otras opciones, votando de hecho por
figuras ya consagradas, como Celeste Carballo, Fabiana Cantilo o Patricia Sosa, que en realidad, y alternativamente, pudieron lucir
ese cetro en distintos momentos.
Erica García es también compositora y acaba de publicar su tercer disco, Amorama, en el que logró incluir un hit impresionante como
Positiva. Tuvo su momento mediático debido a su comentada relación con el guitarrista Ricardo Mollo y ahora, con el apoyo de
una compañía multinacional, está siendo impulsada como la voz del rock argentino.
Mimi Maura es, quizás, el caso inverso. Nacida en Puerto Rico, graba en de un modo independiente. Formó junto con su pareja, el ex
Cadillacs Sergio Rotman, un combo de ska, reggae y bolero que se vuelve irresistible en vivo con una estética entre caribeña y 
kitsch. Los números hablan. Quizás tanto Erica como Mimi debieron competir con la nutrida tradición de las vocalistas femeninas, 
que comenzó a principios de los setenta con la cantante Gabriela. 



Clarín.com  »  Edición Lunes 19.11.2001  »  Espectáculos 

MUSICA: CRITICA

Erica, la conquistadora

Muchas de las canciones de Amorama, su nuevo álbum, son las mejores que ha escrito. Y el recital, en Palermo, tuvo gran espíritu
de celebración.

FERNANDO GARCIA
Erica García dijo que su recital del viernes en la discoteca Niceto —ahí en el borde norte de Palermo Soho— se parecía tanto a
"un cumpleaños" como a "una fiesta de confirmación". Dijo eso la guapa rocker vestida de nena Brodsky y mucho de eso había. Este
era su primer show en Buenos Aires después de casi un año, cuando entró en terapia intensiva con su cirujano (productor) Gustavo 
Santaolalla para grabar Amorama, y todo, desde el hall de ingreso tapizado de artículos de prensa al backstage sobrepoblado de
gente del ambiente, exhibía ese ánimo de celebración. O de autocelebración, si se piensa en el paralelo con un cumpleaños
rubricado por la abundante fauna de invitados. De Lerner a la pareja Cerati-De Corral estaban todos. Erica es única en su especie
y eso es lo que alimenta su codiciado potencial.

No hubo desde Celeste Carballo, una mujer del rock argentino que pisara así los escenarios con una guitarra colgada dispuesta a 
dar su visión de las cosas. Y muchas de las canciones de este álbum son las mejores que ha escrito. Entre la ternura intimista de
"Yo te todo" (la canción de amor del año con Santaolalla invitado en coros) y el soul enérgico de "Es díficil amor", hay una 
variedad que le saca lustre a formas del pop que otros arrastran irremediablemente hacia el cliché.

Pero un repertorio que necesita de matices se entrega a la espontaneidad de un power trío: guitarra (Máximo), bajo (Agustín) y
batería (Christian). Una banda muy joven que necesita andar. Lo que menos requieren sus canciones es esa conversión naturalista
que va a contramano de su ampulosa estrategia.

Positiva, el hit single, suena perfecto con el video y resulta arcilla para productores y DJ como lo demuestran los cuatro remixes
que se grabaron. Tocada así, la canción pierde sentido. Porque, justamente, no es una canción sino un móvil, un nuevo vehículo 
para Erica, la conquistadora. Ahí es donde parece trazarse un frente de batalla entre la Erica grunge que fue y esta que se muestra
como una superestrella. Porque al grado de exposición, a las fotos mano gatúbela, a la sugestión mediática que genera parece
corresponderle este antídoto de credibilidad rocker. No lo necesita en absoluto, pues, esta mujer que le grita "todos los hombres
son cuervos" a sus fans machos extasiados, está cantando cada vez mejor. A la amenazante Erica, entonces, le conviene pasar del
personaje con que se vende al sonido. Sencillo: sus canciones bien merecido lo tienen.

ERICA GARCIA
Presentación del disco Amorama
Género: Rock.
Lugar y fecha: Niceto, viernes 16.
Calificación: Bueno 



Clarín.com  »  Edición Jueves 01.11.2001  »  Espectáculos 

Amorama

MARIANO DEL MAZO
Existe la creencia o la ilusión de que el uso de la primera persona —en canciones, poesías, novelas, lo que fuera— refiere 
necesariamente a verdades autobiográficas. Si además el tono es confesional, este prejuicio se potencia. Erica García viene
jugando con esa idea de "verdad artística" desde que repartía sus esmerados fanzines poéticos a la salida de los recitales 
de rock. Ahora, posicionándose como la gran rocker argentina, Erica hace exactamente lo mismo. Sus letras son pequeños grandes
manifiestos de su vida cotidiana, una mirada feminista como enojada, un trasfondo consejero a lo Tita Merello.

Amorama abre y cierra con dos canciones resbaladizas. "Positiva" es el primer corte de difusión y tiene un estribillo adhesivo e
infantil ("¿Está todo muy bien/o todo como el orto?"); "Tengo pelotas" exhibe una lírica oblicua y frases inquietantes del estilo
"Tengo pelotas y es obvio/es que soy una mujer/No hace falta tener novio/para estar bien". Entre estos dos extremos, se desarrolla
un disco con algunas muy buenas canciones que marca un trabajo de pulido intenso. La volcánica Erica de "El cerebro" y "La bestia"
encontró el reposo de una producción hiperprofesional, pese a lo que el producto no se escucha pasteurizado ni mucho menos.
Santaolalla sabe lo que hace y Erica García, hay que decirlo, puede ser cualquier cosa excepto una chica sin garra o, acaso, de
perfil bajo.

La irresistible "Yo no tengo la culpa", el poético "Yo te todo" con su ricotera frase "nadie es perro sin su amo", el pop fresco 
de "No insistas", el bellísimo vals "No se detengan en nosotros", los arreglos de cuerdas de "Es difícil amor"... hay muchos 
motivos para escuchar "Amorama". El disco tiene una unidad temática evidente y son las complejidades de la vida en pareja. 
Ex de Ricardo Mollo, Erica García tira pasto a las fieras y escribe: "No se detengan en nosotros/sólo somos dos caras/ni siquiera
bonitas (...) No se detengan en nosotros/salimos en los diarios por vanas vanidades/Nos tienen en recortes/Nos calcan a su antojo"
(No se detengan). O, en Hace mucho tiempo: "... en la soledad te estoy esperando/Esperando/ Invierno en tu voz/yo estoy veraneando
/Veraneando/Hace mucho tiempo que no me estás dedicando atenciones y canciones".

Como cuando repartía su fanzine, Erica sigue apostando fuerte a desdibujar los límites de lo verosímil y lo verdadero. Un juego que,
atravesándolo con ráfagas de talento, ella juega con la seriedad de quien está a punto de devorarse el mundo de un bocado.En eso
anda, optimista, terca, ambiciosa. Positiva. 



Clarín.com  »  Edición Martes 13.08.2002  »  Espectáculos 

ERICA GARCIA

"La edad no existe"

FERNANDA IGLESIAS.
Erica García cuenta algo insólito. Según supo (en realidad dice que lo vio con sus propios ojos), una fanática se tatuó en el
tobillo su cara (la de Erica) con la boca abierta, esa misma expresión que tiene en la tapa de su segundo disco, La Bestia. 
Esto dice dos cosas:

1) Erica García tiene fanáticos.

2) Erica García tiene fanáticas mujeres.

Siempre definida como "la chica sexy del rock", "la boca más grande del rock" o cosas semejantes, Erica llamó la atención 
primero de los varones por su porte, sus movimientos, sus curvas y... okey, su boca. Ellos le miraron el cuerpo en el inicio
y después descubrieron que también cantaba y tocaba la guitarra, todo muy bien. Erica era entonces la mujer de Ricardo Mollo, 
el líder de Divididos. Pero bastó que empezara a hacerse conocida bastante masivamente (hasta el almanaque de Sábado Bus no paró) 
para que en 1999 sucediera la separación. El año pasado, Mollo empezó a salir con Natalia Oreiro y no produjo el tercer disco de 
Erica, Amorama (sí había producido los anteriores). Entonces comenzaron todo tipo de suposiciones que Erica nunca aclaró, hasta 
ahora.

Pronto partirá a una gira de tres meses por España (después del show del domingo en La Trastienda). Antes, en una mañana templada, 
se confiesa.

- ¿Te quedaste sin productor al separarte de Mollo?
- Ricardo produjo mi segundo disco de casualidad. Lo iba a hacer yo, pero en la compañía no quisieron y entonces le dije: 
"¿Vos podés venir a asistirme?" Si no, no me daban la grabación. Nosotros queríamos despegarnos, tener otra mirada... El es 
demasiado respetuoso y yo quería a alguien que me exigiera más.

- Pero al no compartir la vida con él, ¿te sentiste sola a nivel profesional?
- No, porque cuando estábamos juntos yo tampoco le consultaba. Yo no necesitaba su aprobación. El escuchaba los temas cuando ya 
estaban listos. Nunca tuve ese tipo de relación con él ni con nadie. Siempre fui muy independiente.

- Y a nivel afectivo, ¿no te sentiste sola?
- Bueno, yo busqué estar sola. Si no hubiese querido estar sola, no me hubiese separado. Necesitaba eso para ser yo la única 
protagonista de mi vida. Y recién ahora pude reconstruirla. Hace un año que estoy viviendo con el guitarrista de mi banda, 
Máximo Celada. Ahora puedo compartir cosas. Con él tengo una relación muy diferente. Nosotros sí tocamos juntos, no somos tan 
independientes.

- ¿Cuánto tiempo estuviste sola?
- Pará, a ver... Bueno, sola no estuve nunca. Amor tuve siempre, pero sin vivir con alguien... estuve dos años y medio.

- ¿No te daba incertidumbre? Tener treinta, estar sola...
- No. No me detenía a pensar en eso de la edad. Yo me siento rechiquita, soy muy adolescente. Pensá que estuve hibernando 
durante diez años. Mi relación con Ricardo fue una especie de Disneylandia.

- Siempre decías que querías dar lo máximo. Finalmente te enamoraste de un hombre que se llama Máximo.
- Y se llama Máximo Celada. La celada es una trampa, fue el único que me pudo atrapar. Eso lo vi desde el principio. A mí me 
encantan las palabras. Todas mis canciones están muy pensadas.

- Hiciste un casting para formar tu nueva banda. ¿Ahí lo conociste?
- Sí. Pero su caso es el del típico que va a acompañar a su amigo.

- ¿No te planteaste que era muy chico? Tiene 20 años, vos tenés 34.
- Para mí la edad no existe. No tengo ese concepto. Mi mente es la de una adolescente. Lo único que me planteé es que era un 
músico mío. Y yo tenía como regla jamás involucrarme con un músico de mi banda. Ese fue mi debate interno.

- Cuando escribís canciones, ¿lo hacés con lo que te pasa?
- Sí, claro.

- ¿Entonces cada vez que cantás alguna recordás a una persona en especial?
- No, a medida que pasa el tiempo, ya te relacionás con la canción y no con la persona a la que se la dedicaste. Si no, las que 
me dedicaron a mí... Mirá si Ricardo cada vez que canta Aladelta y Spaghetti del rock va a pensar en mí.

- En una de tus canciones le respondés a él: "No me preguntes más, sé muy bien que veo al verte".
- Sí, es una respuesta a "qué ves cuando me ves". Es cariñoso.

- ¿Qué relación tenés con él ahora?
- Vivimos a cuatro cuadras, nos vemos todos los martes en la clase de canto. Ayer, por ejemplo, me trajo una cosa porque 
queremos reeditar el disco de Matavioleta, mi primera banda.

- Se supone que te tiene que dar bronca que se haya casado con Natalia Oreiro que es una superestrella, divina, joven...
- Bienvenido sea, después de mí estuvo con unos desastres... Me parece lo más sensato que si vos dejás a una persona porque 
sentís que la pareja ya fue te pongas contento de que esa persona trate de reconstruir su vida. Yo me fui porque quise. Pasaron 
tres años, me parece bárbaro que él sea feliz.

- Y vos, ¿no querés casarte, tener hijos?
- Ese es el aspecto más masculino de mi vida. Por ahora relego esas cosas por mi carrera. No están en mi patrón cultural.  



Clarín.com  »  Edición Viernes 01.08.2003  »  Sí!
ERICA GARCÍA: INSTALADA EN LOS ANGELES
"No quiero crear expectativas"
Fue tan mediática que hasta jugó al ochola con Sofovich y fue modelo. Su último disco, de alto presupuesto, no funcionó.
Ahora quiere revancha y bajo perfil

José Bellas.

"Sólo me interesa hablar de música", se ataja Erica de entrada. La línea Buenos Aires-Los Angeles se escucha tan nítida como 
si estuviera en su (¿ex?) hogar de Palermo. A no dudarlo: allá, está como en casa. Ensayando, grabando un disco y tocando, 
según cuenta.

Lo único seguro es que no seguirá en Surco, el sello de Gustavo Santaolalla. "No quiero que se arme otra bola y que la realidad 
sea más chica que la bola".

La "bola" es aquel plan promocional previo a "Amorama" (por el que Surco la mantuvo grabando y "creando expectativa" durante 
más de un año en Los Angeles), su lanzamiento (noviembre del 2001) y los turbulentos siguientes once meses en los que hizo 
televisión ("Franco Buenaventura"), salió en todas las revistas, apareció en publicidades (Key Biscaine) y ¡hasta participó 
con Adrián Caetano del piloto de los programas "Tumberos" y "Disputas"!

O sea, de aquel encierro creativo a la sobreexposición mediática y de ahí al auto-exilio, sin escalas ni ¿paciencia?.

El sumum fue un agitado fin de semana previo a un show en Cemento: el viernes pasó por "La Biblia y el Calefón" y el sábado
estuvo... cuatro horas jugando al ochola contra Gerardo Sofovich (¡al menos se quedó con el auto!). ¿Resultado 
de la maratón? El domingo suspendió el show. Eso fue en setiembre y no hubo mucho más: el 24/10 cantó junto a Café Tacuba 
en la Fiesta de los MTV latinos en Miami y en diciembre hizo una gira por España, como soporte de Bunbury. Y en verano, pasó 
unos días por Buenos Aires, ya sin tocar. Su último show porteño había sido el 5 de setiembre del año pasado en el Teatro 
de la Cova. Fin de las noticias, hasta hoy.

"Me niego a crear expectativas", larga en un tono más paranoico que autocrítico, cuando se la consulta sobre su presente.

—Da la sensación que abandonaste "Amorama" muy rápido. Como que no tuviste paciencia...

—Para nada. ¡Lo toqué un montón! Pero eso es el pasado: ahora estoy en otra. En mi segundo disco ("La Bestia") 
dije: ''He quemado 
mi pasado/no hay ojos atrás''. Imaginate, fue en el 98. Ahora estoy en Saturno".  




Viernes 20 de Noviembre de 1998 - La Nación 

Erica García: Se desata  La bestia  , el jueves, en Michelangelo

La bestia expone su costado animal y se saca de encima los más primitivos instintos, esos que decidió ocultar en  El cerebro  
y que ahora, un compacto más tarde, ya no puede reprimir.

"El cerebro era intenso y más calmo, pero La bestia es muy animal -entiende Erica-, está hecho para afuera. Hay canciones 
variadas, pero todas tienen un sentido más agresivo."

Erica es otra. O no. La rockera, mimada con su CD solista, se agazapa y espera que su bestial propuesta alcance la calle. 
Cuando el lanzamiento sea un hecho, seguramente largará la carcajada. El jueves da el puntapié inicial en Michelangelo y luego 
será demasiado tarde para pararla.

Que se espere mucho de ella no le preocupa. "Soy superpeleadoray nunca tengo temor. Así que con el CD espero lo que venga 
-se sincera-. Sé que es un discazo y también sé que puede no gustarles. Con el anterior, pensé que me iban a matar. Con éste 
lo que espero es una buena difusión por parte de la compañía, porque lo que más me importa es que le llegue a la gente."

Los cambios son compactos y La bestia forma parte de un todo. "Tiene mucho que ver con un concepto, con un proceso de, 
prácticamente, un año en el cual vibré en una misma sintonía. La bestia es perfecto, no son sólo canciones es todo un 
manifiesto."

En esa mutación, las letras y el arte que involucran la tapa del CD y el primer clip, cumplen su función, trascendente 
función. Pintada como una cebra, Erica atemoriza desde la tapa del CD. La bestia es humana y tiene un plan. Este incluye a 
Rock Anabella como primer corte de difusión y a su videoclip como soporte necesario. Filmado por Gianfranco Quatrini, se 
empezará a emitir esta semana, en coincidencia con la salida del compacto. Las palabras se acaban y llega el tiempo de mostrar 
en directo el nuevo material.
 



Domingo 13 de Diciembre de 1998 - La Nación 

La bella tiene su bestia

Erica García hizo el disco que Courtney Love podría haber hecho si las heridas recibidas en su vida no la hubieran vuelta 
tan débil; si no se hubiera sentido obligada a exponer sus dolores, pasiones e intimidades a los cuatro vientos y a las 
quinientas revistas y se hubiera concentrado en hacer música.

Claro que hay que disponer de oídos abiertos, algo no demasiado fácil en este país, y escuchar a una mujer que, bien 
plantada en la estética y la cultura del rock, dice, canta, toca la guitarra, compone todas sus canciones y se atreve 
a titular su disco con un fuerte sustantivo.

Si Lacan, con su arrogancia y hermetismo de exegeta de Freud enunció que "lamujer" (así, todo junto, para ser leído como 
una fórmula y no como referido concretamente al sujeto femenino) no existe, la frase -difícil en la vida, más clara para 
el psicoanálisis- puede aplicarse al rock argentino. Un rock que es gueto de hombres y que desde siempre dejó poco espacio 
para la palabra femenina. Erica entonces retoma la escasa tradición argentina y concreta un interesante disco.

"La bestia" es por momentos furia, en otros canción con su correspondiente y tarareable melodía y hasta tiene temas con 
cortes extraños donde, como en el caso de "Hambre", asoma algún acorde con aire de bossa nova.

Del under a "El cerebro"

Erica García comenzó a ser conocida en el circuito under cuando lideraba el trío Mata Violeta con el que no llegaron a editar 
ningún material. De esos tiempos quedaron unos demos y el recuerdo de temas como "Piedra, papel y tijera" o la violenta versión 
de "You Really Got Me" de los Kinks en recitales que recibieron buenas críticas. La banda, como suele pasar, se disolvió en el 
momento en que estaba por editar su primer álbum. Desde entonces, cuando no tocaba, iba por los circuitos de bares repartiendo 
"La Oja", un fanzine de poesía escrito y editado por ella misma.

En 1996 Erica García editó su primer disco solista, "El cerebro" en el que asomaba lo que logró consolidar en "La bestia".

En esta nueva excursión la acompañan Martín Aloé en bajo, Fernando Samalea en batería y Ervin Stutz en trompeta; además de las 
participación de Matías Zapata que programa teclados y loops y pone su piano en "Dame un papel". Toto Rotblat, percusionista 
de los Cadillacs y Cienfuegos, toca bongó en "Hoy vas a ver" y la inconfundible guitarra de Ricardo Mollo aparece en 
"He´s an Ocean". El músico de Divididos se ha encargado, junto con Erica, de la producción de este disco, así como lo hizo 
en el anterior. Ella se ocupa de todas las guitarras, de voz y coros y pone piano o teclados en varios de los temas del disco.

El álbum comienza con ardor en "Hoy vas a ver", mezclando una base fuerte con la trompeta de Stutz y su voz que canta pero 
también recita en una suerte de denuncia de lo que se ve en las calles de esta ciudad cuando se sabe mirar. En "Rock Annabella" 
combina el castellano con el inglés y canta, por ejemplo, "you´re dancing in Varela".

Si en los dos primeros temas su voz suena aguerrida, se vuelve mucho más sugestiva y delicada en una canción reposada como 
"Sos mi mal", en el que comienza a descubrirse su poética cuando canta "ahora cambio tus abrazos por unos discos franceses".

El mismo estilo se continúa en el tema siguiente con una definición profundamente femenina "mi camino es la cornisa y la nada". 
Erica García juega tranquila entre las palabras y puede convertirlas en abismo o en erotismo (¿serán, tal vez, sinónimos?), 
cuando afirma que "no cambio mis pasiones por nada" o sugiere, drástica, "no creo en los nombres, a veces soy hombre" en una 
canción de apariencia liviana como "Dame un papel".

Canciones logradas como "No hables" o confesiones dramáticas como "Yo sin vos descanso", convierten este disco en un interesante 
trabajo y a ella como una artista amplia.

Adriana Franco 
 



Viernes 17 de Octubre de 2003 - La Nación

Erica García busca su destino en Los Angeles

Desde una casita en las afueras de Los Angeles, Erica García suena más que relajada. Vive allá desde hace seis meses y se 
siente una más en la ciudad del oeste norteamericano. "Estoy  reaclimatada", sentencia. Pasaron ya dos años desde la salida 
de Amorama  y su hit radial  Positiva  (aquel del "todo muy bien o todo como el orto") y  La bestia de la boca carnosa 
(como ella misma se definió en su segundo disco) se prepara para dar un nuevo paso: un álbum que tendrá, también, su versión 
en inglés.

"Lo voy a grabar en los dos idiomas -revela-, porque quiero aprovechar las puertas que se me abrieron a partir del último 
disco. No es nada del otro mundo para mí, porque ya tengo varios temas en inglés. Es más, la mayoría de las canciones las 
compongo en inglés y después las paso al castellano."

Su relación con el productor estrella Gustavo Santaolalla quedó en el recuerdo: "El me hizo crecer mucho, aprendí un montón 
y fue un gran paso para mi carrera. Si no hubiera trabajado con Santaolalla, no estaría donde estoy. Y si bien los dos teníamos 
un objetivo que el disco no logró alcanzar, terminamos en buenos términos. Los dos queríamos que a Amorama le vaya mucho mejor 
de lo que fue y como eso no ocurrió, la relación laboral se debilitó. Pero no nos peleamos".

Ahora, sin contrato, todavía no sabe si su próximo trabajo será editado primero en los Estados Unidos o en la Argentina.

"Estoy componiendo todo el tiempo y ya empecé a descartar algunas de las canciones. Poco a poco, el disco va tomando forma." 
Dice que le gustaría tener un adelanto para enero de 2004, cuando vuelva al país para, quizá, girar por la costa argentina.

"Cuando vivís lejos de tu país, te identificás más con con tus raíces y, seguramente, termine haciendo el disco más argentino 
de mi carrera", adelanta.

¿Por qué se fue a vivir a California? "Estaba en una situación entre discos, tenía que ponerme a componer canciones y me gustó 
la idea como apoyo a lo que ya había conseguido aquí. Con Amorama se abrió definitivamente el ámbito internacional y comenzó 
otra etapa tanto en mi vida personal como musical. Había grabado acá, en un estudio impresionante y con unos músicos increíbles 
y no quería ser la chica que una vez fue a grabar a Los Angeles, como una anécdota."

Como siempre, Erica demuestra que quiere comerse al mundo y tiene la actitud para hacerlo: "Acá no me siento para nada extraña, 
estoy bárbara y no sufro ningún tipo de nostalgia. Ni siquiera siento la necesidad de juntarme con otros argentinos, no me 
siento exiliada. Estoy acá porque lo elegí y esta ciudad realmente me inspira".

Sebastián Ramos 
 



Domingo 20 de Junio de 1999 - La Nación 

ERICA GARCIA
Yo, la mayor de todas
Como mujer y como artista, es persona de dar batallas: contra los prejuicios, contra la rutina, contra los caminos más previsibles para obtener fama y dinero, contra la timidez que la atacaba en su niñez. Pese a esas durezas, tiene la piel sensible, y es capaz de admitir que se emociona y llora escuchando sus propias canciones. Canta, toca la guitarra y cruza la calle como una buena imitación del verano. Es linda. Una de esas bellezas de piel suave, aromas fuertes y caderas enardecidas. Erica García nació hace treinta años, flota en la música con la necesidad del agua y le tiene pánico a la comodidad. A la rutina. -Cuando siento que estoy en una situación cómoda, huyo -dice, moviendo la nariz como los gatos. Los dedos mochos a fuerza de aplastar las cuerdas, el cuerpo endurecido al trote en los lagos de Palermo, cada noche. Esta mujer de nariz de uva fue, alguna vez, profesora de gimnasia, chica tímida, nena sin amigos, hija mayor de un matrimonio para nada normal. Ahora Erica canta, hace discos, y por la noche corre como un lirio desgarrado. Pero en este momento se toma un té. -El camino de renunciar a las comodidades es más difícil y no se sabe dónde desemboca, pero a mí me gusta. La incomodidad tiene algo muy atractivo, que es la búsqueda. En algún momento te salta la bestia y decís: vamos a otro lado, porque esto ya lo viví. Claro que uno a veces teme dejar lo confortable, perder el abracito seguro, y en realidad no lo perdés. Todo lo vas teniendo. Todo lo va teniendo. Una fama más o menos bien cimentada de cantante solista, dos discos en la calle (El cerebro y La bestia) muchos shows en vivo, y una especie de consenso de que ella es algo que viene. Algo que alguna vez dejará su firma en el universo del rock argentino. Jura que le gusta trepar esa pared, pero que no vende su alma al diablo por un par de fechas. Por eso, en enero rechazó la oportunidad de tocar en el ciclo Buenos Aires Vivo junto a María Gabriela Epúmer, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo y Man Ray. -Me habían propuesto la fecha sin decirme con quién iba a tocar y yo le dije al manager que averiguara si no era la fecha de "las chicas", porque ya me la veía venir. Era la fecha de las chicas, nomás. Les dije que si no había una fecha más interesante no iba, porque no me interesa juntarme con personas con las que no me juntaría si yo fuera la que organizara el show. Con María Gabriela podría hacer algo, pero con las demás no. Nuestros públicos son diferentes la música es diferente, y no me parece bien que nos junte el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, hermanadas sólo por el sexo. Le gusta renunciar. Renunció a un personaje que le habían ofrecido hacer en el programa Verdad-Consecuencia, a pesar de las reiteradas ofertas que le hizo Polka, la productora de Adrián Suar. -Podría haber aceptado, pero cuando me probé el vestuario dije no. Tenía que hacer a una mujer más grande, usar un trajecito sastre, y sentí que en ese juego podía perder mi credibilidad como cantante. De todos los que eligieron eso, miro su camino de afuera y no lo comparto mucho. Estudié tres años con Norman Briski y Lorenzo Quinteros. Pero no sé... Lo mío son las canciones. Aunque por decir un bolo te pagan bien, y si vas a tocar a la tele no te pagan tanto. Se supone que uno elige cuando está en mejores condiciones que las mías. Quiero decir... tal vez Fito Páez, que vende cientos de miles de discos, puede elegir. No parece mansa. Empezó a tocar la guitarra muy chica, pero cantar una canción en público la mataba de miedo. Ahora, la inocencia no es lo suyo. "Soy una mujercita (no una perra)/ hambre de vos/ un hoyo en mi corazón/ sos mi cena", canta en Hambre, de su último disco. Sabe que se mete en un lugar sólo para pocos. El corral del rock de acá, un sitio donde no reinan demasiadas mujeres, ni demasiado bien, ni demasiado tiempo. -No sé por qué, pero tenemos nuestros próceres varones y no hay ninguna mina. Podemos reconocer antiguas, pioneras, pero por ejemplo a Claudia Puyó no la ponés al lado de Spinetta, no por desmerecer su trabajo, sino porque lo que dieron esos grandes hombres las mujeres no lo pudimos dar, no llegamos ni a la mitad. Hay muchas mujeres intérpretes de canciones de otros, se les va el autor y la mujer se tiene que quedar cantando los viejos éxitos. No hay mujeres que hagan letra y música, y estén empapadas de su obra. No hay. Yo no dependo de que alguien me haga la música para salir a tocar. A mí se me mira como: Acá hay algo interesante, alguien con una voz propia, porque tengo mi postura femenina y una forma de escribir más cruda. Los prejuicios agitan las alas en Mundo-Musical-Argentino. Las chicas, insinúa Erica, parecen destinadas a un decoroso segundo lugar, un sitio del que se espera que broten canciones bellas, inofensivas, indoloras. Ella no. Ella quiere clavar el aguijón hasta que duela. -Sé que tengo un lugarcito en la música. No es un lugarazo, no es un altar, pero sé que me identifican. No me siento ni cantante ni guitarrista ni... no sé... seré una cancionera... Se ríe tres veces, como tres bombas. Tres veces como tres chorros de agua luminosa. -Tengo mentalidad expansiva y conquistadora. Aspiro al mundo, y lo digo. Tal vez otros no lo dicen, pero quieren lo mismo. Le gustan los hombres, y lo masculino de los hombres. Se chifla con el universo varón, un sitio que supone campo fértil donde crecen la nobleza y la fidelidad por lo que hacen. -El hombre respeta absolutamente su mundo y la mujer está al costado de ese mundo. Yo me fui formando de esa manera. Si alguien me molesta cuando estoy tocando la guitarra, para mí es un horror. No me gusta que ningún problema de amor ni de nada se me meta cuando tengo que hacer canciones. No sé si es masculino, pero yo lo aprendí de los hombres. Nunca la vi a mi mamá diciendo eso. Por otra parte, no me banco ese discurso de las chicas que dicen: Ay, son todos iguales. Yo no los trato así. El año último, Mario Pergolini la invitó a su programa Cuál es, en la radio Rock and Pop, para hablar de su segundo disco, La bestia. -Con el primer disco, Mario no me había dado ni bola. Es más, en el programa habían dicho que era un bochorno. Con el segundo disco me llamaron para que fuera. Yo, sabiendo cómo es Mario, pensé: Voy al muere total. Encima me recibieron diciéndome: Lo que digas en estos minutos te puede hundir o te puede salvar. Medio en joda, pero... Al final pasaron como cuatro temas del disco y yo la pasé bárbaro. No sé, parecían interesados. A ella, que llora fácil, su propio disco la hace llorar. Sobre todo una frase del tema La bestia, que dice: "No me gusta la constancia, la seguridad me espanta". -Sí, me da vergüenza, pero me hago llorar. Igual, yo he llorado hasta con la apertura del cofre de Feliz domingo, pero esa frase me emociona en otro sentido, porque yo tengo un ... problema con el equilibrio entre la seguridad y la aventura. Hubo tiempos en que esta mujer con banda propia era una nena ensombrecida y las alas de la timidez la rozaban con jugos agrios. -Era muy tímida y no me podía relacionar con nadie. Las muñecas no me gustaban. Para mí, era mejor armar estrategias con los indios que estar dándole la mamadera a una muñeca. Eso nunca lo pude entender. Me gustaba patinar, andar en bici, tocar la guitarra. Era tan poco sociable que una vez mi vieja me trajo una chica a mi casa. Me las traía ella porque yo no las invitaba nunca, era como un monstruo y las que venían se aburrían muchísimo porque yo quería dibujar, tocar la guitarra. Esa nena me dijo: Pero no tenés muñecas, ¿con qué vamos a jugar? Entonces para mi cumpleaños todo el mundo me regaló muñecas y yo no sabía qué hacer. Siempre tuvo novio. En su mundo húmedo y fatal siempre destelló la figura de algún varón más o menos indiferente. -Lo que me ayudaba a salir de mi introversión eran los novios. Novio siempre tuve. Nunca me faltó. Era casi como un enfermero el novio, como un teléfono: alguien necesario para relacionarse con el mundo. Erica tiene un hermano, Diego. Diego es apenas menor, pero ella es tan mayor que pasa por ser la mayor de toda la familia. Otra vez la risa tres veces. Tres veces mojando a chorros la mañana azul. -Sí, sí, sí, soy la mayor. La mayor de mi hermano, de mi papá y de mi mamá. Mamá masajista y papá de todo: músico, inmobiliario, gimnasta, profesor de tenis. -En mi casa yo ponía las reglas, y eso era tremendo. Después lo padecí. No es lindo ser la jefa de la familia, porque mis dos viejos eran... aniñados. Los niños tomamos la rienda de la casa, y fue un lío total. Los retábamos a nuestros padres. Una vez llegamos con mi hermano de taekwondo, yo tenía 16 y mi hermano 11. Yo dormía en una pieza arriba. Llegamos a las 12 de la noche del club, nos queríamos bañar y nos reciben mis viejos cual dos adolescentes que se habían mudado a la pieza de arriba y nos habían pasado a la de abajo. Los retamos, y a la 1 de la mañana les hicimos cambiar todos los muebles. Terminaron los dos bufando. Era una dominación. Pero no está bueno eso, porque uno quiere unos padres, y yo me tenía que rebelar contra padres que eran más chicos que yo. Mi viejo me afanaba la ropa de gimnasia. Una vez le tuve que sacar toda la ropa del placard para que no me sacara más la mía. Eramos como cuatro chicos conviviendo en una casa, y cuando mi hermano y yo fuimos grandes, fue el caos. Eramos cuatro adolescentes. Un día decidió que las cosas iban a cambiar. Empezó a estudiar teatro, y durante tres años se sacudió la mala vergüenza hasta que descubrió que podía salir al mundo sin enrojecer. Por esa época conoció a Ricardo Mollo, el cantante de Divididos, y se fueron a vivir juntos a una casa de Ramos Mejía, que para Erica -nacida y criada en Palermo- era lo mismo que vivir en La Lejana Nada. Por esa época decidió que cantar sus canciones no estaría nada mal, dejó su oficio de profesora de gimnasia porque el "un dos, un dos, arriba" se contradecía con el ritmo de su corazón y debutó con una banda improvisada en un bar de Ramos Mejía. Después, hizo coros, formó parte de Matavioleta, y cuando ese grupo se disolvió, soñó con su abuelo Tomás, que se había muerto de un infarto justo el día que decidió volver a tocar el piano. En el sueño, el abuelo le decía que en los próximos cuatro meses hiciera todo lo que había querido hacer en la vida. Era 1996. Ella le hizo caso. -Lo tomé como un ejemplo gráfico: ¿así que justo el día que decidiste empezar a vivir te moriste? Por eso no creo mucho en dejarte llevar por la inercia. Comenzó a editar un fanzine que se llamó La Oja, una hoja literal que repartía a la salida de los conciertos y en la que había frases de las buenas, dibujos pornográficos y un alarido que, en general, era bien recibido por los lectores que le escribían a la casilla de correo cosas que ella nunca revelará. -Era la consigna. No vernos nunca, y nunca contar lo que me decían. De sus cien días de cambio salió distinta. Más amarga. Quizá más feliz. Le gustan los momentos felices en los que no reconoce la felicidad. Los momentos que pasan y dejan cierto aroma. -Cuando pasan esos momentos, uno se da cuenta de que estaba siendo feliz. Y los disfruta de lejos. Es adicta al mate, no fuma, le gusta cuidarse el cuerpo, va al supermercado, se trepa al escenario con glamour de reina desbancada. -Duermo poco. Me acuesto a las 5. Me levanto a las 9. No me gusta dormir. Descubrí que dormía la mitad de mi vida. Además, no sueño cosas tan interesantes. A lo sumo, ¿qué me puede pasar? Estar un poco más cansada. Pero se lleva el premio mayor. La vida despierta. La suave ojera de la noche de ella para siempre. Texto: Leila Guerriero